Cómo afectan las altas temperaturas a las piscinas

La temperatura ideal de una piscina depende de factores como su ubicación, sus características y el uso que se da a la misma. No es igual una piscina al aire libre que otra interior, así como tampoco es lo mismo que esté destinada al baño o a la natación.

El clima exterior también es un factor determinante para establecer la temperatura ideal del agua y, aunque no existe una medida numérica exacta para fijar ese valor, sí podemos afirmar que la temperatura del agua en piscinas descubiertas suele oscilar entre los 28 y los 30 grados.

En el caso de las piscinas de interior, la temperatura está asociada al grado de humedad del ambiente. A mayor humedad, menos temperatura debe tener el agua. Por norma general, en las piscinas cubiertas la temperatura varía entre los 24 y los 29 grados.

Es importante que prestes atención a la temperatura de la piscina prefabricada en verano, pues de ella dependerán otros factores de mantenimiento, como la frecuencia de desinfección, las cantidades de cloro necesarias o la intensidad en la depuración y filtrado del agua.

Consecuencias de las altas temperaturas en piscinas

Evaporación por la subida de la temperatura de la piscina en verano

La consecuencia más evidente de la subida de la temperatura del agua es la evaporación. En días de calor muy intenso, se puede reducir hasta en dos centímetros el nivel del agua de la piscina, lo que supone un aumento en el gasto por la necesidad de reponer las pérdidas.

Alteración del pH del agua de una piscina

Cuando el agua alcanza temperaturas muy elevadas, el pH se ve alterado, lo que afecta directamente a sus condiciones de salubridad y, por ende, a la seguridad de los bañistas. El pH debe situarse entre el 7,2 y el 7,6, pues las variaciones al alza o a la baja afectan a la alcalinidad o acidez del agua.

Es importante que controles estos parámetros con un medidor del pH, ya que, cuando se sobrepasan los valores, se pueden producir irritaciones oculares y picazón en la piel y se puede ver afectada la calidad del agua, que se vuelve más turbia y se presta a la proliferación de algas y microorganismos.

Pérdida de eficiencia de los desinfectantes en las piscinas

A más calor, más bañistas o más frecuencia en el baño de los usuarios habituales de la piscina, con sus correspondientes cremas. Esto provoca un mayor volumen de residuos en el agua, lo que unido a la incidencia de los rayos ultravioleta altera aún más los valores del pH.

Con el pH alterado, los desinfectantes pierden eficiencia, lo que obliga a usarlos con más frecuencia y en mayor cantidad, incrementando el gasto en productos químicos, así como el consumo energético derivado del aumento de la frecuencia y duración del filtrado y la depuración.

Ahora que sabes que controlar la temperatura ideal de una piscina no es solo una cuestión de bienestar y confort, te recomendamos que realices mediciones con regularidad y emplees climatizadores o mantas solares para mantenerla. Mejorará la calidad del agua, aumentará el rendimiento de los tratamientos de desinfección y alargarás la vida de tu piscina.